¡El MEJOR MÉDICO DEL
MUNDO!
Por: LUIS RAFAEL
ORONOZ BORDONES.
Se puede equivocar,
pero sin quererte perjudicar ni cobrarte honorarios; siempre está a tu
disposición, sabe muy bien lo que sientes, está muy pendiente de tu salud y
nunca te miente. Sabes quién es, pero si te pregunto ahora, él que estás
pensando no es; porque no es un asunto de fe, sino de alta realidad. Muchas
veces, su gran falla, es no ser profesional de la medicina; y si te volviera a
preguntar quién puede ser, nuevamente te equivocaría, no es un brujo, ni charlatán,
ni chamarrero, tampoco naturista. Pero si está muy cerca de ti, tan cerca que
pudieras creer en tu madre o progenitora, o el mismo padre o progenitor;
tampoco a ellos nos referimos, por lo que igualmente piensas en tu pareja o
amigos…pero, tampoco son, es alguien más cercano. Pero, dejemos esta búsqueda
para más luego.
Con la salud – que implica la misma vida – no se debe
improvisar, ni dejarlo a la fama o prestigio, del profesional, que puede ser auto
criado, como muchas veces ocurre; tampoco bajar la guardia de la exigencia y
confiar en exceso, como una admiración por creer, como en efecto es, “tu gran
salvador, que te tiene en sus manos”, un singular enamoramiento no pasional.
Por lo normal, uno busca a ese profesional, que te convenza en su experticia,
su condición humana, y que sus honorarios puedas pagar.
Pero, para llegar hasta aquí, debes haber pasado antes por
varios profesionales y habrás hecho las reflexiones adecuadas, para definir con
claridad el profesional que te ha de atender y si al final, lo conveniente o
necesario, sea lo quirúrgico y su dimensión con sus previstos resultados;
realiza con él un CONTRATO, que coloque todos los detalles y riesgos, y tiempo
de visión y sentir los resultados finales de la “operación”, que nunca pueda
verse como una “operación financiera con tu salud”, que puedan tapar con la
supuesta presentación de una bacteria o un virus, con lo que no se contaba, un
accidente cardíaco, o que por ser tan buena persona – visión nuestra – Dios llamó
para estar a su lado; para justificar la realidad de una “mala praxis”, que
nunca se reconoce.
Lo deseable, es que eso no ocurra, pero la realidad es otra, no
habiendo formula clara y precisa para combatirla. Muchos piensan que es a las
empresas de seguros, las económicamente afectadas – cuando en este proceso
están involucradas – pero no, ellas conocen con mayor claridad y detalles de
esta situación, pero nada hacen, porque es parte de su negocio, ya que incluyen
todo riesgo y eventualidades para estimar el valor de todo, en las primas a
cobrar, que paga en particular el cliente, y en general el globo de clientes, por
lo que ellos nada pierden, todo lo contrario, terminan sus ejercicios
económicos con fabulosas ganancias; porque ellos pertenecen a esa “mafia de la
salud”.
Quien pierde, su salud y hasta la vida, con todos los gastos
de lo ocurrido como adicional, ya se sabe quiénes; también ya conocemos quienes
ganan.
Para evitar la mayor incidencia en toda esta desgracia, se
hacen necesarios, que se disponga de buenas estrategias, para disminuir la
ocurrencia de estos males excluidos de sanciones y resarcimientos. Ponemos a
consideración, todas las que usted reflexiona para proponerlas, además las que aquí
proponemos, que a lo mejor coincidimos:
PRIMERO. Entendiendo que todos no podemos
ser profesionales de la medicina, por un asunto racional, donde cada
profesional debe asumir un rol determinada para que funcione el engranaje de la
convivencia social. Porque, todos y todos, debiéramos ser por unidad de
nosotros: médicos especialistas en todo, así como abogados, ingenieros,
odontólogos, oftalmólogos, economistas, sociólogos, contadores etc. Donde de
los 100 años de vida, debemos utilizar otros 300 años, para ser autosuficiente
de todo conocimiento básicos, y nunca totales. Eso del conocimiento universal
básico, es una quimera, por lo que se debe partir de la realidad, de que la
biología y la medicina, son los conocimientos necesarios a todo ser del género
humano, establecer desde primaria y hasta los niveles superiores de cualquier
disciplina o profesión, de esos conocimientos de biología/medicina en su nivel
elemental, para, que no sea muy útil, entre otros, en:
A.
Conocernos
a nosotros mismos, comprender lo complejo de nuestro cuerpo y mente, que es una
gran prioridad; para poder cuidarnos más y mejor, e interpretar, signos,
síntomas y alarmas de nuestro ser, evitándonos los errores o desaciertos,
teniendo conciencia de nuestra situación, que la urgencia al llevarnos a la
necesaria automedicación, la hagamos sin
mayores riesgos.
B.
Un
gran problema muy general, es saber expresarnos con la mayor y mejor precisión,
así como logra captar con la mayor nitidez lo que expresan los demás, en
particular los profesionales de la medicina. Pues este conocimiento elemental,
nos ayudara bastante, en todo eso.
C.
Poder
saber explicar nuestras afecciones, y todo lo inherente con la misma; y
comprender mejor, lo de un tratamiento o de un acto quirúrgico.
Con esta formación, si pasaremos a ser, nosotros mismos, “el
mejor médico del mundo”, claro como ayudante eficiente, para participar
informando con precisión a los profesionales de la medicina, que se verán
obligados a estudiar con más profundidad, para poder convencer a un paciente
mejor formado, lo que con seguridad está pasando con su salud, y lo que se ha
de hacer.
SEGUNDO. El Estado, debe preparar el
MÉDICO/JURISTA, para enfrentar la mala praxis, y todo lo que genere un desvío ético,
hacia el mercantilismo criminal de la sagrada misión del médico; creando la
“Jurisdicción Ética de la Medicina”, con Tribunales especiales, Defensores y
Fiscales, públicos, donde se decida la causa con Jueces y jurados especialistas
en medicina y en Derecho, donde exista una pena accesoria de suspensión o
perdida de la condición profesional. Esto, sin el temor de creernos endemoniando
tan linda, necesaria profesión, pero la realidad no se pelea, con la previsión
o exigencia de responsabilidad, en actuaciones, que no tolera negligencia ni
imprvisiones.
Quizás, todo esto no
sea necesario para hacer correcciones, cuando la sociedad en general se
encuentre diezmada por una descomposición moral, y eso es una gran realidad;
pero, aun así, hay que esforzarse en alejar de esta descomposición al sector
salud. Lo cierto, es que médico maleante pocos hay, lo más, son los maleantes
médicos; por lo que no será suficiente, aun cuando es un empezar, porque
debemos alejar de la medicina a los maleantes de la medicina, con políticas de
hostigamiento hacia ellos.
