Abogado venezolano,1973 UC. De Principios Morales.Acerca de mí

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Creo en un mundo donde la EDUCACIÓN,ESFUERZO y la JUSTICIA, sean la base de todo, y la solidaridad como nota de la CONVIVENCIA.

lunes, 29 de julio de 2024

 



¡El MEJOR MÉDICO DEL MUNDO!

                         Por: LUIS RAFAEL ORONOZ BORDONES.

  Se puede equivocar, pero sin quererte perjudicar ni cobrarte honorarios; siempre está a tu disposición, sabe muy bien lo que sientes, está muy pendiente de tu salud y nunca te miente. Sabes quién es, pero si te pregunto ahora, él que estás pensando no es; porque no es un asunto de fe, sino de alta realidad. Muchas veces, su gran falla, es no ser profesional de la medicina; y si te volviera a preguntar quién puede ser, nuevamente te equivocaría, no es un brujo, ni charlatán, ni chamarrero, tampoco naturista. Pero si está muy cerca de ti, tan cerca que pudieras creer en tu madre o progenitora, o el mismo padre o progenitor; tampoco a ellos nos referimos, por lo que igualmente piensas en tu pareja o amigos…pero, tampoco son, es alguien más cercano. Pero, dejemos esta búsqueda para más luego.

Con la salud – que implica la misma vida – no se debe improvisar, ni dejarlo a la fama o prestigio, del profesional, que puede ser auto criado, como muchas veces ocurre; tampoco bajar la guardia de la exigencia y confiar en exceso, como una admiración por creer, como en efecto es, “tu gran salvador, que te tiene en sus manos”, un singular enamoramiento no pasional. Por lo normal, uno busca a ese profesional, que te convenza en su experticia, su condición humana, y que sus honorarios puedas pagar.

Pero, para llegar hasta aquí, debes haber pasado antes por varios profesionales y habrás hecho las reflexiones adecuadas, para definir con claridad el profesional que te ha de atender y si al final, lo conveniente o necesario, sea lo quirúrgico y su dimensión con sus previstos resultados; realiza con él un CONTRATO, que coloque todos los detalles y riesgos, y tiempo de visión y sentir los resultados finales de la “operación”, que nunca pueda verse como una “operación financiera con tu salud”, que puedan tapar con la supuesta presentación de una bacteria o un virus, con lo que no se contaba, un accidente cardíaco, o que por ser tan buena persona – visión nuestra – Dios llamó para estar a su lado; para justificar la realidad de una “mala praxis”, que nunca se reconoce.

Lo deseable, es que eso no ocurra, pero la realidad es otra, no habiendo formula clara y precisa para combatirla. Muchos piensan que es a las empresas de seguros, las económicamente afectadas – cuando en este proceso están involucradas – pero no, ellas conocen con mayor claridad y detalles de esta situación, pero nada hacen, porque es parte de su negocio, ya que incluyen todo riesgo y eventualidades para estimar el valor de todo, en las primas a cobrar, que paga en particular el cliente, y en general el globo de clientes, por lo que ellos nada pierden, todo lo contrario, terminan sus ejercicios económicos con fabulosas ganancias; porque ellos pertenecen a esa “mafia de la salud”.

Quien pierde, su salud y hasta la vida, con todos los gastos de lo ocurrido como adicional, ya se sabe quiénes; también ya conocemos quienes ganan.

Para evitar la mayor incidencia en toda esta desgracia, se hacen necesarios, que se disponga de buenas estrategias, para disminuir la ocurrencia de estos males excluidos de sanciones y resarcimientos. Ponemos a consideración, todas las que usted reflexiona para proponerlas, además las que aquí proponemos, que a lo mejor coincidimos:

PRIMERO. Entendiendo que todos no podemos ser profesionales de la medicina, por un asunto racional, donde cada profesional debe asumir un rol determinada para que funcione el engranaje de la convivencia social. Porque, todos y todos, debiéramos ser por unidad de nosotros: médicos especialistas en todo, así como abogados, ingenieros, odontólogos, oftalmólogos, economistas, sociólogos, contadores etc. Donde de los 100 años de vida, debemos utilizar otros 300 años, para ser autosuficiente de todo conocimiento básicos, y nunca totales. Eso del conocimiento universal básico, es una quimera, por lo que se debe partir de la realidad, de que la biología y la medicina, son los conocimientos necesarios a todo ser del género humano, establecer desde primaria y hasta los niveles superiores de cualquier disciplina o profesión, de esos conocimientos de biología/medicina en su nivel elemental, para, que no sea muy útil, entre otros, en:

A.      Conocernos a nosotros mismos, comprender lo complejo de nuestro cuerpo y mente, que es una gran prioridad; para poder cuidarnos más y mejor, e interpretar, signos, síntomas y alarmas de nuestro ser, evitándonos los errores o desaciertos, teniendo conciencia de nuestra situación, que la urgencia al llevarnos a la necesaria  automedicación, la hagamos sin mayores riesgos. 

B.      Un gran problema muy general, es saber expresarnos con la mayor y mejor precisión, así como logra captar con la mayor nitidez lo que expresan los demás, en particular los profesionales de la medicina. Pues este conocimiento elemental, nos ayudara bastante, en todo eso.

C.      Poder saber explicar nuestras afecciones, y todo lo inherente con la misma; y comprender mejor, lo de un tratamiento o de un acto quirúrgico.

Con esta formación, si pasaremos a ser, nosotros mismos, “el mejor médico del mundo”, claro como ayudante eficiente, para participar informando con precisión a los profesionales de la medicina, que se verán obligados a estudiar con más profundidad, para poder convencer a un paciente mejor formado, lo que con seguridad está pasando con su salud, y lo que se ha de hacer.

SEGUNDO. El Estado, debe preparar el MÉDICO/JURISTA, para enfrentar la mala praxis, y todo lo que genere un desvío ético, hacia el mercantilismo criminal de la sagrada misión del médico; creando la “Jurisdicción Ética de la Medicina”, con Tribunales especiales, Defensores y Fiscales, públicos, donde se decida la causa con Jueces y jurados especialistas en medicina y en Derecho, donde exista una pena accesoria de suspensión o perdida de la condición profesional. Esto, sin el temor de creernos endemoniando tan linda, necesaria profesión, pero la realidad no se pelea, con la previsión o exigencia de responsabilidad, en actuaciones, que no tolera negligencia ni imprvisiones.

 

  Quizás, todo esto no sea necesario para hacer correcciones, cuando la sociedad en general se encuentre diezmada por una descomposición moral, y eso es una gran realidad; pero, aun así, hay que esforzarse en alejar de esta descomposición al sector salud. Lo cierto, es que médico maleante pocos hay, lo más, son los maleantes médicos; por lo que no será suficiente, aun cuando es un empezar, porque debemos alejar de la medicina a los maleantes de la medicina, con políticas de hostigamiento hacia ellos.

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