IDEOLOGÍA EN POLÍTICA VS IDEOLOGÍA POLÍTICA.
Por: LUIS RAFAEL ORONOZ BORDONES.
Si partimos, de que la ideología es una guía de “IDEAS DE
FUNDAMENTACIÓN PARA LA ACCIÓN, EN BUSCA DE UN OBJETIVO”; diremos mucho en
relación a eso.
En sí mismo es un proyecto, con base bien desarrollada hacia
un objetivo claro, de bien general. Esto se confunde con las sociedades
mafiosas; confusión lograda a propósito por sus inspirantes, para hacer creer
en su “buena intención”, y tener sus acciones sin resultado palpable, como una
necesidad del camino a recorrer hacia máximos logros. Nada complejo se puede
construir, sin una planificación que sugiera con evidencia de efectividad, y
tiempo de duración cierta, de conclusión de ese cambio; debiéndose notar ese
proceso de cambio en forma progresiva, sino es de inmediato. Nada infinito,
puede ser un cambio, pues esa INDETERMINACIÓN DE TIEMPO, indica una
indefinición en el hacer, y mucho en el permanecer; y esa forma de hacer sin
nada hacer, es una conducta de mafia política, aferrada al poder con otros
objetivos particulares. La HISTORIA trae formas de gobiernos que, sin conocerse
al detalle, se le sintió opresor al extremo, dándole un nombre con
características específicas de contenido “ideológico” y a ese contenido se le
asigna un nombre, para ser identificado como un régimen de una conducta
ejecutada, que es petrificada.
Nada permanece incólume, para repetirse con exactitud como
calcado; ni siquiera – como es la creencia – posiciones de los movimientos
partidistas que puedan conservar tesis determinadas, porque cada dirección
partidista, responde a los intereses de los actuales directivos. Entonces, nos
preguntamos para comprender esta escalera de propuestas o sugerencias tenidas
como ideas, plasmadas en escritos que constituyen una guía de conducta o de un
pensar; referidos a algo que impactó y sembró raíces en un momento o espacio
histórico determinado, que algunos y otros valoran de acuerdo a su formación,
intereses o posición, que unos llaman doctrinas, otras ideologías, sin que nada
de eso tenga un compendio de ideas, principios sistemático coherente, por lo
que nunca puede ser realista.
Se habla mucho en sectores afines a ello, de que hay
discusiones, sobre “el final de la ideología”, esto es absurdo de que se esté
en eso, por cuanto algo tiene final, cuando ya ha tenido un inicio; es como
hablar de la muerte de algo que no ha nacido.
Ahora, que se diga que, si nació pero que nunca se cumplió; y
eso suena como decir: que si nació pero que nunca tuvo vida; que sería como
decir que sólo nació el título, sin contenido. Pasando a creerse, que el título
se lo habrá dado algún personaje de renombre, que escribió sobre ello en cierto
momento de su vida, como una idea para hacer algo, sin ocuparse de su
desarrollo ni consecuencia en la realidad.
Las ideas sociales, por involucrar un colectivo numeroso, no
se imponen a “raja tabla”, es decir, contrario a la voluntad consciente de los
demás, porque su fracaso implica retroceder, y las sociedades evolucionan no
involucionan. Por lo que los procesos llamados “revoluciones”, por ser procesos
contra natura, nunca pueden ser evolucionante, ni siquiera es un estancamiento,
es un retroceso social, es decir, una retroevolución.
En los asuntos particulares, aun cuando al final tenga
trascendencia general, como los procesos científicos/tecnológicos si puede ser
revolucionario, pero sólo por su trascendencia, cuando logra un cambio
significativo innovador: la electricidad, telefonía, internet, la robótica etc.
Ellos, no sacrifican nada de la sociedad, ni siquiera el tiempo cuando haya un
fracaso, porque el tiempo y hasta la inversión es de ellos en particular.
La sociedad evoluciona, no revoluciona, que es un cuento en
el mundo político, que con su imposición sólo deja cenizas. Las REVOLUCIONES
INDUSTRIALES han demostrado sus particulares autores, que si han contribuido
con eso proceso natural de la evolución social. Busquemos a través de la
historia universal, un solo ejemplo de revolución política efectiva. La de
paises como SINGAPUR, ha sido algo interesante, donde llega primero un pueblo
religioso, pero sin fanatismo, a entender un proceso de beneficio común, en una
pequeña sociedad que ha evolucionado cada paso con planificación y sacrificio común,
sobre la base de una gran educación y voluntad; hoy convertida en una gran
sociedad de desarrollo, paz y orden.
Pero, nuestra tozudez abruma, a veces la fundamentamos en el
fanatismo, en el orgullo, odio y en la falta de buena educación, que no nos
permite hacer las reflexiones debida; para lograr imponer una sociedad política
avanzada. Pasan los hechos - por cierto, muchas veces muy graves – en nuestras
propias narices, y no reaccionamos, y cuando lo hacemos es para apoyarlos; en estos
asuntos no tenemos “cultura de sanción moral”, porque hemos perdido la lívido
de lo moral; y siendo así nuestra gran mayoría social, para qué nos puede valer
una IDEOLOGÍA cuando no medimos realidades.

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