POLÍTICA DE GRANDEZA vs POLÍTICA TRADICIONAL
Por: LUIS RAFAEL ORONOZ BORDONES (EL NEGRO ORONOZ).
La “política
tradicional”, es la del logro del poder, por la manera que sea; y en mayor de
veces sin medir eficiencia, pero sí de hacer constante promesas, que quedan
petrificada como instrumento de acceso popular; junto con una apariencia de
simpatía, que se hace tornar como mística, para formar conductas dogmáticas,
que no cuestione ni pida cuenta.
La política por lo general, presenta dos caras: como
electoral y como concepción de algo para un fin deseado. Aquí, nos estaremos
refiriendo a la primera opción.
Lo de “electoral”, es la de buscar electores o apoyo popular,
por encima de lo real o verdadero, sólo se busca la incondicional adhesión. En
una población de mayoría MASISISTA, donde la formación es un chasco social; la
adhesión es casi instantánea, porque se busca caer en gracia y no en
reflexiones… y ese político nace de ese “charco del populismo”, no busca una
buena formación, porque ser político para las masas no hay que convencer con la
razón, sino con la emoción. No es nada extraño, ver a humoristas, meterse a
político, que al final, pierden el respeto, por haber cambiado de humorista a
payaso, donde las masas sociales lo apoyan, que es lo que busca, además del
dinero fácil como primera prioridad.
Mientras que el pueblo, se mantenga como masas; la formación
es un tabú, y el dinero su aliciente, donde la vida es transcurrida, porque el
tiempo por nada se detiene; pero no se disfruta con salud y agrado, que nos
permita ser longevo como es para serlo, por nuestra potencialidad de buena
vida, que usualmente es el doble del promedio/masa de 60 años, para el cual nos
preparamos como vida máxima a tener, llena de vicios, pasiones y desordenes,
que es como la creemos, que es la deseada. Y, así se desarrolla el liderazgo
social, y llevan a uno de los suyos a quien supone “culto” por bien conocer,
sus necesidades, a la cabeza del PODER PÚBLICO, donde sólo se esfuerza por
mantener el poder y las riquezas patrimonial que él genera.
Este círculo se repite, a veces de un solo color, otras de
colores distintos, pero de un solo camino. Tanto no se desvanezca este círculo
de errores; no se construirá el MUNDO DE GRANDEZA; porque todo, sale de algo, y
su origen es su raíz.
La GRANDEZA no emerge de los MISERABLES como raíz, y la gran
mayoría mundial de los políticos profesionales, vienen al “mundo del hacer”,
desde el mundo del fracaso, frustración y del facilismo, es decir del “mundo
del no saber hacer”; por lo que es fácil deducir la razón de los malos gobiernos,
donde lo regular se aprecia como “muy bueno”; porque se conoce lo malo, como lo
general o usual, y no se cree, que pueda existir algo mejor.
La BUENA EDUCACIÓN, es el primer paso hacia lo grande, en el
hacer político en este mundo de poco tamaño. Y cuando se habla de “buena
educación”, es porque en la prioridad camina junto, la educación como conocimiento,
y la moral como conducta. Nada cambia para bien, sin una calidad de EDUCACIÓN;
a cualquier nación, puede lloverle oro en una gran tormenta, que, al cesar la
tormenta, verán el oro como la bendición para no tener que estudiar ni trabajar,
que al año se le agota ese oro, y ya acostumbrado a lo “bueno”, de no trabajar
ni a estudiar, se siente peores...porque en peores se convirtieron. Y se sigue
repitiendo, para el mundo político en colectivo, lo que hemos venido repitiendo
para toda la sociedad en general; el mundo político, como parte de la sociedad,
tiene su gran importancia, porque al ser los audaces, persistente en extremo
porque nada especial sacrifica en una tormenta política, porque nada tienen
diferente a lo logrado en la política, y de legar a perderlo, es un riesgo
menor, necesario a arriesgar en tal oficio permanente; son ellos los políticos
de oficio, en hoy o mañana los guías o gestores de la vida pública, y como tal,
los que imponen con las leyes, normas y actos de autoridad, lo que se debe
hacer en general, que siempre a la final es a su favor individual. Por lo que
la persistencia de una gran mayoría masisista, se refuerza y se adhiere a lo
mediocre como esencia social.
¿QUÉ NOS PUEDE TRAER UNA POLÍTICA DE
GRANDEZA?
Lo primero, debiera ser el lograr el
puesto debido a la política, como un necesario oficio, en la búsqueda del bien
común, destruyéndose la impresión racional de la politiquería como su
sinónimo. Por contrapartida, darle una
posición de respeto a su ejercicio, por parte de todos; así mismo, que ese
respeto a conseguir equivalga a confianza en sus buenas intenciones, que se ha
esfumado, pues habrá sinceridad en las expresiones de este político frente a
sus ciudadanos, donde el quite ese faso sabor de demagogo al llamarlo “pueblo”,
y de así mismo llamar “PATRIA”, a su país. Tendríamos un político, asesor y
gestor en los asuntos público diferente, preñado de seriedad, que le concede la
sinceridad, como igual ocurre para asignársele la condición muy necesaria y tan
escasa, de HONESTO. Se requiere no un cambio total, sino una construcción total
de ese nuevo político, que tendrá mucha GRANDEZA, al no seguir los pasos de:
insincero, deshonesto, flojo, cómodo, oportunista, negociador, ineficiente,
entre los tantos defectos que le adorna su condición y conducta, del oficio del
político tradicional que se ha venido generando; siendo la primera causa de
nuestra crisis social, por el cual hemos tenido malos administradores de la
cosa pública.
Se requiere pasar de esta conducción estimulante de la sociedad
mediocre, a una sociedad eficiente en el logro de buenos objetivos, que permita
el BIÉN COMÚN.

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